El 8 de julio de 1976, Julio Scherer García salió de la dirección de Excélsior tras una asamblea de la cooperativa del periódico. El episodio, ocurrido durante el gobierno de Luis Echeverría y en medio de tensiones políticas y disputas internas, impulsó una nueva etapa del periodismo crítico en México. Cincuenta años después, la relación entre prensa y poder continúa marcada por la búsqueda de independencia y los riesgos que enfrenta el ejercicio periodístico.
La salida de Scherer se convirtió en un punto de quiebre para el diario y para parte de su equipo. En los años siguientes surgieron o ganaron presencia medios que ampliaron los espacios de crítica, investigación y discusión pública, entre ellos Proceso, Unomásuno y La Jornada.
De la censura política a nuevos focos de presión
Durante buena parte del siglo XX, la relación entre los medios y el poder estuvo ligada a la influencia de presidentes y gobernadores. El episodio de Excélsior hizo visible esa tensión en la capital, mientras que en los estados los periódicos regionales también intervenían en debates locales y denunciaban abusos y corrupción.
La alternancia política del año 2000 abrió oportunidades para un periodismo más profesional y de investigación, pero también coincidió con una escalada de violencia contra periodistas. A la presión gubernamental se sumaron amenazas de poderes fácticos y del crimen organizado; en algunas regiones, las redacciones limitaron coberturas para reducir riesgos.
En el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, la publicidad oficial y la confrontación pública con medios críticos se volvieron parte central de la discusión sobre la relación entre prensa y poder. Las conferencias matutinas funcionaron como escenario frecuente de ese intercambio. El panorama también incluyó cuestionamientos a la cobertura de algunos medios y a la polarización en el debate público.
Protección y libertad de prensa, pendientes actuales
Al cumplirse dos años del gobierno de Claudia Sheinbaum, el balance de los 22 compromisos asumidos en 2024 para fortalecer la libertad de prensa registró algún avance en seis: uno positivo y cinco insuficientes. Ninguno fue calificado como significativo. En ese mismo periodo, fueron asesinados 18 periodistas, según el recuento presentado en octubre de 2026.
La revisión de esos compromisos y la persistencia de la violencia muestran que la independencia editorial no depende solo de la posibilidad de publicar críticas. También requiere condiciones para investigar, protección efectiva y acceso a información pública. A medio siglo de la salida de Scherer, la disputa entre prensa y poder sigue abierta, con la seguridad de quienes informan como una de sus principales deudas.
