Participantes de la Flotilla Global Sumud que fueron detenidos tras la interceptación en alta mar relataron que al menos 15 personas sufrieron agresiones sexuales mientras estaban bajo custodia, y que decenas más resultaron heridas por la violencia sufrida durante y después del abordaje, según testimonios recopilados por la organización y medios internacionales.
Los relatos describen prácticas de maltrato que incluyen disparos con balas de goma a corta distancia, descargas eléctricas con pistolas táser en la cara y el torso, lanzamiento de granadas aturdidoras contra grupos de detenidos, privación del sueño y la colocación forzada en “posiciones de estrés” bajo iluminación intensa durante horas. También se documentan humillaciones de carácter sexual como inspecciones íntimas agresivas y tocamientos no consentidos.
La interceptación ocurrió en alta mar el 18 de mayo de 2026, cuando buques de la armada israelí abordaron varias embarcaciones de la flotilla que intentaba llegar a la Franja de Gaza con ayuda humanitaria. Tras el operativo, un número significativo de activistas fue trasladado a puertos israelíes, donde algunos de los detenidos fueron sometidos a procedimientos de detención y registro que, según los relatos, derivaron en abusos físicos y sexuales.
Organizaciones internacionales de derechos humanos han expresado su preocupación por las condiciones de detención y han pedido investigaciones independientes sobre los hechos. Las autoridades israelíes han difundido material en redes que muestra a miembros del gabinete burlándose de los activistas, lo que ha generado condenas y medidas diplomáticas en varios países.
La Flotilla Global Sumud y grupos de apoyo han llamado a documentar las denuncias y a garantizar atención médica y legal a las víctimas. Las investigaciones y la verificación formal de las acusaciones continúan, mientras que la comunidad internacional monitorea la situación y algunas naciones han respondido con sanciones diplomáticas o medidas de carácter político.

