Organizadores y participantes de la flotilla humanitaria Global Sumud denunciaron que, tras la intercepción de sus embarcaciones por fuerzas navales israelíes en aguas internacionales, al menos 15 personas reportaron agresiones sexuales y decenas resultaron heridas.
Los hechos ocurrieron cuando la flotilla, compuesta por alrededor de 50 embarcaciones, fue interceptada en alta mar mientras se dirigía a la costa de Gaza. Según testimonios reunidos por los organizadores, parte del abuso habría ocurrido durante el abordaje en el mar y parte tras la detención y traslado al puerto de Ashdod.
Entre las denuncias se relatan golpes, uso de balas de goma a corta distancia, descargas eléctricas con pistolas tipo taser, granadas aturdidoras, humillaciones —incluidas búsquedas y desnudamientos forzados— y la imposición de posiciones de estrés bajo luz permanente. Los organizadores señalaron que varias personas fueron hospitalizadas y que al menos 15 denunciaron agresiones sexuales, incluidas violaciones.
Las autoridades israelíes negaron las acusaciones y afirmaron que no hubo maltrato. Mientras tanto, fiscales en Italia y otros países europeos han abierto investigaciones para indagar posibles delitos de secuestro, tortura y agresiones sexuales, y las organizaciones pro derechos humanos han pedido pesquisas independientes.
Tras la liberación o deportación de muchos de los detenidos, varios activistas llegaron a ciudades como Estambul y Roma, donde ofrecieron declaraciones y recibieron atención médica. Las denuncias provocaron reacciones diplomáticas y protestas en varios países europeos, y algunos gobiernos anunciaron gestiones y revisiones sobre las acciones de sus nacionales.
La flotilla dijo que buscará vías legales y documentar los testimonios para futuras querellas. Los detalles de las investigaciones y la verificación independiente de todas las acusaciones aún están en curso.

