La Flotilla Global Sumud denunció que participantes de su misión humanitaria, interceptada por fuerzas israelíes a finales de abril, fueron sometidos a agresiones sexuales y maltratos mientras permanecían en custodia. La organización informó de al menos 15 casos de violencia sexual y decenas de heridos.
Según los testimonios recogidos por la organización y por grupos que atendieron a los liberados, los detenidos relataron palizas, descargas con pistolas Taser, uso de balas de goma a corta distancia y la imposición de posiciones de estrés bajo luz intensa. Varios activistas retornaron a sus países con heridas que requirieron atención médica.
El episodio se produjo tras la intercepción en aguas internacionales de una flota que intentaba entregar ayuda a la Franja de Gaza; los hechos han provocado reproches internacionales y el anuncio de acciones legales en varios países por parte de la organización.
Organizaciones de derechos humanos y medios internacionales recogieron denuncias similares y varias fiscalías han abierto investigaciones preliminares para esclarecer posibles delitos vinculados a la detención, entre ellos agresiones físicas y sexuales.
Las autoridades israelíes han negado o cuestionado algunas de las denuncias en días recientes y han publicado material audiovisual sobre la operación; ante la gravedad de las acusaciones, tanto la organización como grupos jurídicos internacionales han solicitado investigaciones independientes y acceso a los detenidos y a las pruebas.
La gravedad de las denuncias —que implican presuntos delitos sexuales y tortura— hace que el caso siga bajo revisión por parte de jueces, fiscales y organismos de derechos humanos. La Flotilla anunció que presentará acciones legales en distintas jurisdicciones y que mantendrá la presión internacional hasta obtener respuestas y justicia para las personas afectadas.

