El gobierno de Argentina y el Comando Sur de Estados Unidos acordaron una cooperación de seguridad marítima en el Atlántico Sur que tendrá una vigencia inicial de cinco años. El acuerdo, presentado como un programa para la “protección de los bienes comunes globales”, busca fortalecer capacidades de vigilancia, detección y respuesta ante actividades ilícitas en la zona económica exclusiva argentina.
En su primer tramo operativo la iniciativa contempla la incorporación de equipos y tecnología para la Armada argentina, incluyendo sensores especializados, sistemas de comando y control, y material para aeronaves de patrulla marítima. También se prevé la provisión de aeronaves con cámaras especializadas y drones para operaciones desde patrulleros.
La cooperación se desarrollará mediante asistencia técnica, entrenamiento y ejercicios conjuntos que ya se han materializado con maniobras combinadas en el Atlántico Sur y una visita del presidente al portaaviones USS Nimitz en el marco de ejercicios Pasex. El convenio se plantea como una alianza de cinco años orientada a mejorar la seguridad regional y la protección de recursos marinos.
La medida generó críticas desde sectores de la oposición que advirtieron riesgos para la soberanía nacional y señalaron que, de concretarse patrullajes en aguas argentinas por fuerzas extranjeras, podría requerirse la aprobación del Congreso. Otros actores destacaron el aporte tecnológico y la mejora de capacidades para combatir el tráfico marítimo ilícito y la pesca ilegal.
Los términos anuncian entregas iniciales de equipamiento y la realización de patrullajes y ejercicios integrados; sin embargo, quedan pendientes detalles operativos y jurídicos sobre alcance, mando y la duración exacta de las misiones. El acuerdo podría marcar un cambio en la política de defensa y cooperación regional de Argentina en los próximos años.

