La madrugada del 15 de junio de 2026, Rusia lanzó un ataque masivo con misiles y vehículos aéreos no tripulados contra diversas ciudades de Ucrania, con el mayor impacto en la capital, Kiev. El asalto provocó daños y incendios en el complejo del monasterio de la Lavra de Kiev-Pechersk, incluida la Catedral de la Dormición, patrimonio histórico y religioso de la ciudad.
Autoridades ucranianas reportaron que durante la ofensiva se emplearon decenas de misiles y centenares de drones; las defensas aéreas interceptaron una parte de los artefactos. Informes preliminares indican la existencia de víctimas mortales y numerosos heridos en distintos puntos afectados.
Los daños en la catedral incluyen afectaciones en la cubierta y en elementos interiores y exteriores, y se registraron incendios que las brigadas de emergencia trabajaron por controlar. Organismos internacionales y entidades del patrimonio condenaron el ataque y anunciaron su disposición para evaluar los daños y ayudar en las labores de recuperación.
Por su parte, el mando ruso afirmó que los blancos fueron instalaciones vinculadas a la industria militar ucraniana y rechazó responsabilidad por daños colaterales a monumentos; las autoridades ucranianas y servicios de seguridad anunciaron investigaciones sobre el material que impactó en el sitio.
El ataque ocurrió horas antes del inicio de la cumbre del G7 en Évian, Francia, y las autoridades locales mantienen alerta ante posibles nuevas incursiones. La situación continúa bajo evaluación y las cifras definitivas de daños y víctimas podrían actualizarse en las próximas horas.

