Organizaciones indígenas del municipio de Chilapa de Álvarez, en la Montaña baja de Guerrero, denunciaron una serie de ataques armados ocurridos entre el 6 y el 12 de mayo de 2026 que atribuyen al grupo conocido como “Los Ardillos”. Las agresiones forzaron el desplazamiento de habitantes de comunidades como Tula, Xicotlán, Acahuehuetlán y Alcozacán.
Las familias afectadas relataron que los ataques incluyeron disparos y el lanzamiento de explosivos desde drones, lo que agravó la emergencia y obligó a muchas personas a buscar refugio en montes, iglesias y localidades cercanas.
Ante la escalada de violencia, autoridades federales y estatales incrementaron el despliegue de fuerzas en la región para resguardar a la población desplazada y restablecer la seguridad. Organizaciones comunitarias exigieron una investigación y la desarticulación de los grupos armados que operan en la zona.
La crisis humanitaria ha dejado a numerosas familias en condiciones precarias, con necesidad de atención médica, alimentación y protección. Los líderes comunitarios y colectivos de derechos humanos hicieron un llamado urgente para que se atienda a las personas desplazadas y se garantice su retorno seguro.
La Montaña baja de Guerrero enfrenta desde hace años enfrentamientos entre grupos criminales y fuerzas comunitarias; la reciente oleada de violencia pone de manifiesto la persistencia del problema y la vulnerabilidad de las poblaciones indígenas de la región.

