El 26 de mayo de 2026, el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, intervino en una sesión del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas y advirtió que las medidas coercitivas aplicadas por Estados Unidos contra la isla —especialmente las restricciones energéticas— colocan al país al borde de una “catástrofe humanitaria”.
Durante su intervención, Rodríguez afirmó que el cerco sobre el suministro de energía tiene efectos comparables a un bloqueo naval y pidió a la comunidad internacional que actúe para evitar una escalada que, dijo, podría provocar un baño de sangre. En sus palabras finales insistió en la firmeza del Gobierno y la población cubana: “Nadie dude que llegado a un momento, que esperamos nunca ocurra, el pueblo de Cuba combatirá hasta las últimas consecuencias. Patria o muerte. Venceremos.”
Rodríguez también se reunió con el secretario general de la ONU, António Guterres, y solicitó la contribución de la organización para impedir una agresión militar y para que cesen las amenazas de uso de la fuerza contra la isla.
Las declaraciones se producen en un contexto de creciente tensión entre La Habana y Washington, marcado por sanciones, presiones diplomáticas y medidas dirigidas a limitar el acceso de Cuba a suministros energéticos. El canciller cubano aprovechó el foro internacional para reclamar solidaridad y subrayar la necesidad de respetar la Carta de las Naciones Unidas.
Analistas consultados por la comunidad internacional señalan que la petición de Rodríguez podría abrir un nuevo capítulo en las discusiones multilaterales sobre sanciones y seguridad regional, mientras países aliados de Cuba han expresado apoyo diplomático en los últimos días.

