Una movilización migrante identificada como “Génesis” partió de Tapachula y avanza hacia Pijijiapan como parte de su itinerario rumbo a la Ciudad de México.
La salida se produce en un contexto de trámites de refugio demorados y opciones limitadas en la frontera sur. La movilización concentra a centenas de personas que decidieron continuar su viaje para intentar agilizar procesos administrativos y buscar mejores condiciones de vida en otras regiones del país.
Organizaciones y reportes locales describen condiciones físicas deterioradas entre algunos integrantes: cansancio extremo, episodios de deshidratación y problemas en los pies derivados de las jornadas de caminata. En algunos casos se han documentado atenciones básicas y paradas para recuperarse antes de reanudar la marcha.
Los migrantes señalaron que la lentitud en la atención de solicitudes de refugio en la COMAR —con plazos de espera que, en relatos de personas en movilidad, pueden extenderse muchos meses o cerca de un año— es uno de los factores que explican la decisión colectiva de salir de Tapachula.
Asimismo, se informó que el Instituto Nacional de Migración ha intervenido en operativos en la región; las personas en tránsito denuncian detenciones de quienes quedan rezagados o no pueden continuar por lesiones y agotamiento.
Los organizadores del grupo afirmaron que el objetivo inmediato es llegar a la Ciudad de México para gestionar trámites y acceder a alternativas de regularización o protección. La movilización se inscribe en la tendencia de caravanas que buscan sortear los cuellos de botella administrativos y la falta de opciones locales para quienes llevan meses varados en la frontera sur.
La situación plantea retos humanitarios y de gestión migratoria en la ruta sur‑norte del país: el equilibrio entre seguridad operativa y mecanismos ágiles de atención a solicitudes de refugio será determinante para el desarrollo del recorrido.

