En 2023 México registró 16,489 muertes por siniestros viales, la cifra más alta desde 2015, según el Monitor de Seguridad Vial.
A nivel mundial, la Organización Mundial de la Salud estima que los fallecimientos por accidentes de tráfico alcanzan alrededor de 1.19 millones por año.
El monitoreo nacional señala que los usuarios más vulnerables —motociclistas y peatones— concentran buena parte de las fatalidades. Entre los factores que explican la siniestralidad se identifican el exceso de velocidad, el no uso de casco certificado en motociclistas, el no uso del cinturón de seguridad, el consumo de alcohol al conducir, el uso de dispositivos distractores, rebases inseguros y los atropellamientos.
El informe subraya que, aunque existen intervenciones que reducen el riesgo —mejoras en infraestructura, control de velocidad y fiscalización—, México aún está lejos de la trayectoria necesaria para cumplir la meta de reducir 50% las muertes y lesiones graves para 2030.
Especialistas y organizaciones piden acelerar la implementación de medidas integrales: diseñar calles seguras para peatones y ciclistas, exigir cascos certificados y cinturones, reforzar controles de velocidad y alcoholimetría, y mejorar la atención post‑accidente para reducir lesiones graves y muertes.

