Un accidente ocurrido el fin de semana del 18-19 de abril de 2026 en la sierra de Chihuahua, tras un operativo contra laboratorios clandestinos, dejó cuatro muertos: dos funcionarios de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y dos ciudadanos estadounidenses cuya presencia en el despliegue generó cuestionamientos sobre la coordinación entre autoridades estatales y federales.
La presidenta de México ordenó el envío de una nota diplomática a la legación de Estados Unidos para exigir explicaciones sobre la participación de los agentes extranjeros y subrayó que su presencia “debe ser excepcional e irrepetible”.
Ante la polémica se abrieron investigaciones: autoridades estatales anunciaron indagatorias internas, y el gobierno federal comunicó la apertura de investigaciones por posibles violaciones a la soberanía y a los protocolos de coordinación. Además, el fiscal estatal presentó su renuncia en medio de la presión pública y política.
El Senado citó a la gobernadora de Chihuahua para que explique las circunstancias del operativo y la participación de personal extranjero; alcaldes y legisladores de distintos partidos exigieron información clara y rendición de cuentas.
Las versiones oficiales sobre el rol de los agentes extranjeros han variado en los días posteriores al accidente, lo que ha aumentado la demanda de informes públicos y peritajes que aclaren si hubo autorizaciones federales, el alcance de la intervención extranjera y posibles omisiones en el protocolo de actuación.
Las investigaciones en curso buscan establecer responsabilidades, precisar la cadena de mando en el operativo y determinar las condiciones en las que se autorizó —o no— la presencia de personal estadounidense. Se esperan más documentos oficiales y comparecencias en los próximos días que podrían aportar elementos definitivos sobre lo ocurrido.

