Las catástrofes naturales dejaron pérdidas económicas globales estimadas en 100 mil millones de dólares durante el primer semestre de 2026, una cifra inferior a los promedios recientes que no implica una disminución del riesgo, debido a la exposición creciente en zonas vulnerables y al encarecimiento de la reconstrucción.
Los terremotos recientes en Colombia y Venezuela mostraron la capacidad de estos fenómenos para afectar en cuestión de instantes a la población, la infraestructura y las economías locales. En Colombia, los movimientos telúricos dejaron al menos 287 personas muertas y miles de lesionados, además de daños que obligaron a desplegar brigadas de rescate.
Venezuela concentra una parte importante del impacto
La serie de terremotos registrada en Venezuela generó pérdidas económicas estimadas en 20 mil millones de dólares. Sin embargo, la baja penetración de los seguros en el país significa que sólo una parte reducida de los daños tendría cobertura, lo que puede dificultar la recuperación de empresas, familias y gobiernos.
Una evaluación independiente sobre el primer semestre de 2026 también reportó que las pérdidas por catástrofes se mantuvieron por debajo de los promedios recientes, aunque destacó que esa reducción no representa necesariamente una menor amenaza para la sociedad. El impacto de la secuencia sísmica en Venezuela fue señalado como un ejemplo de la brecha existente entre los daños económicos y la cobertura asegurada.
Reconstruir será cada vez más costoso
La mayor concentración de activos en zonas de riesgo, el crecimiento urbano y el aumento en los costos de materiales y mano de obra están elevando el impacto potencial de futuros desastres. Por ello, una pérdida económica menor durante un periodo determinado no debe interpretarse como una reducción estructural de la amenaza.
La prevención, la adaptación de infraestructura y una mayor cobertura de seguros se perfilan como elementos esenciales para proteger activos y mantener la continuidad de las operaciones. Reducir los riesgos antes de que ocurra una emergencia puede disminuir los costos de recuperación y fortalecer la resiliencia de las economías.
