El 5 de mayo de 2026, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) fue sede del foro “¿Fracking en México?”, donde investigadores, académicos y representantes de comunidades afectadas expusieron los riesgos ambientales y sociales asociados a la fractura hidráulica y exigieron que las autoridades consideren esos impactos antes de avanzar en proyectos de extracción.
Participaron comunidades de la Huasteca potosina y veracruzana, así como delegaciones de estados como Coahuila, Tamaulipas, San Luis Potosí, Hidalgo y Puebla. Organizaciones y redes civiles señalaron la alta demanda de agua, el uso de sustancias químicas y la posible afectación a territorios comunitarios como motivos de rechazo.
Expertos del Centro de Geociencias de la UNAM y otros centros de investigación explicaron que la técnica requiere grandes volúmenes de agua y que la vida útil de los pozos presenta un rápido declive de producción, lo que obliga a la apertura continua de nuevos pozos y a un mayor impacto territorial.
Representantes de las comunidades advirtieron que no permitirán la expansión del fracking en sus territorios y demandaron mayor participación en las decisiones que afectan la gestión del agua y del suelo. En el foro se planteó también la necesidad de mayor transparencia en los criterios técnicos y ambientales que utilizará el gobierno para evaluar la viabilidad de esta técnica.
El encuentro se produce en el contexto de decisiones recientes del gobierno federal para integrar un comité técnico que analice la viabilidad del fracking en México, lo que ha generado debates entre la academia, organizaciones civiles y autoridades sobre soberanía energética versus riesgos ambientales.
El foro concluyó con llamados a fortalecer mecanismos de consulta y a priorizar estudios de impacto exhaustivos antes de autorizar cualquier proyecto de extracción mediante fractura hidráulica.

