El antropólogo Claudio Lomnitz analiza en su libro Antropología de la zona de silencio cómo la violencia vinculada con el crimen organizado modifica la comunicación, el control territorial y las relaciones sociales en distintas comunidades de México. La obra, publicada por Editorial Era en 2025, toma como referencia principal el caso de Zacatecas y el fenómeno de las desapariciones.
El volumen reúne el tercer ciclo de conferencias impartido por Lomnitz en El Colegio Nacional y cierra una trilogía dedicada a la violencia contemporánea, después de El tejido social rasgado y Para una teología política del crimen organizado. Su eje es la llamada zona de silencio, entendida no como un espacio sin información, sino como un territorio donde el miedo desplaza a los canales formales y favorece la circulación de rumores y comunicaciones informales.
El silencio como forma de comunicación
La propuesta central del libro sostiene que, en regiones afectadas por la violencia, la información no desaparece por completo. En cambio, circula mediante conversaciones privadas, redes sociales, blogs hiperlocales y otros canales que permiten a la población interpretar los riesgos cotidianos.
A través de esos mensajes, las personas intentan identificar qué lugares son transitables, qué zonas deben evitarse y qué conductas pueden ponerlas en peligro. La vigilancia, el halconeo, los bloqueos carreteros, los incendios de vehículos, las narcomantas, los asesinatos y las desapariciones funcionan como señales que la comunidad interpreta para sobrevivir en un entorno incierto.
Violencia, desapariciones y control territorial
Lomnitz plantea que los grupos criminales necesitan ocultarse y, al mismo tiempo, mostrar su presencia. La violencia visible puede servir para disputar un territorio, debilitar a un grupo rival o imponer condiciones a la población.
Cuando el control de una organización se consolida, el uso de la violencia puede adoptar formas menos visibles, aunque la vigilancia permanece. El control de los accesos, la regulación de actividades y el cobro de cuotas se incorporan entonces a la vida cotidiana de las comunidades.
Las desapariciones ocupan un lugar central en este análisis. El libro aborda distintas motivaciones posibles, entre ellas el reclutamiento forzado, la trata de personas y conflictos relacionados con las economías ilegales. También examina el silencio que puede rodear a las víctimas, sus familias y sus comunidades por temor a nuevas represalias.
El vínculo entre economías legales e ilegales
Otro de los planteamientos del volumen es que la violencia no se sostiene únicamente mediante el miedo. También puede apoyarse en relaciones económicas y sociales que conectan actividades ilegales con negocios formalmente establecidos.
En algunos territorios, la conveniencia económica, la dependencia y las deudas de favores pueden generar vínculos entre comerciantes, habitantes y grupos criminales. Esa interacción vuelve menos clara la frontera entre lo legal y lo ilegal, y contribuye a que determinadas organizaciones se arraiguen en barrios, pueblos y ciudades.
Una mirada antropológica sobre la violencia
La investigación se apoya en trabajo de campo relacionado con procesos de búsqueda de personas desaparecidas en Zacatecas, así como en testimonios y comunicaciones locales. Con un lenguaje accesible, el autor busca mostrar cómo las comunidades experimentan la violencia más allá de las cifras y de los registros oficiales.
Antropología de la zona de silencio propone que comprender la violencia requiere observar sus efectos sobre la comunicación, la confianza, la economía y las decisiones cotidianas. El libro también plantea que cualquier respuesta duradera deberá considerar procesos de verdad, justicia y reparación.
