El pasado 19 de marzo de 2026 se suspendió de manera indefinida la operación de la celda principal del relleno sanitario regional en Tula de Allende, Hidalgo, lo que provocó la acumulación de basura en calles y la interrupción del servicio de recolección en al menos 14 municipios, incluidos cinco del Estado de México.
La Unidad de Planeación y Prospectiva estatal informó que el colapso se debió al límite de capacidad de la celda y a deficiencias en el saneamiento por parte de la empresa operadora; además, trámites legales impidieron la aplicación de sanciones administrativas mientras se intentaban regularizar las operaciones.
Ante la emergencia, autoridades municipales y estatales han propuesto alternativas como la construcción de una nueva celda en un predio rumbo a Teocalco y la evaluación de proyectos de economía circular para dar tratamiento a los residuos. Sin embargo, la obra en Siete Mezquites generó el rechazo de habitantes de comunidades vecinas que advierten riesgo para pozos de agua potable.
Funcionarios locales señalaron que para avanzar en una solución se requieren estudios de impacto ambiental, terrenos autorizados y financiamiento público, y advirtieron que la instalación de un relleno regional debe manejarse con transparencia y participación comunitaria.
Organizaciones ambientalistas y activistas han cuestionado la respuesta de autoridades, al afirmar que el problema era previsible desde finales de 2025 y que faltó planeación para evitar la actual crisis sanitaria y ambiental.
En las próximas semanas las autoridades estatales esperan concretar opciones temporales para la disposición de residuos mientras se avanza en la apertura de nuevas celdas y en la búsqueda de un esquema regional que evite la repetición del colapso.

