Colombia celebra la primera vuelta de sus elecciones presidenciales el 31 de mayo de 2026, en una jornada marcada por la polarización política y la preocupación por la seguridad en varias regiones del país.
Las encuestas publicadas en las semanas previas señalan a Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico, como el líder en intención de voto, aunque ninguno de los aspirantes aparece con apoyo suficiente para garantizar una victoria en primera vuelta.
Los principales contendores por el segundo puesto que daría acceso al balotaje son Paloma Valencia, por la corriente uribista, y Abelardo De la Espriella, quien representa a la derecha más dura. Diferentes sondeos muestran escenarios en los que Cepeda lidera la primera vuelta pero podría perder en un eventual cara a cara en la segunda vuelta, prevista para el 21 de junio de 2026.
Organismos de observación y defensores de derechos humanos han advertido sobre la influencia de grupos armados en territorios rurales, actos de violencia que han afectado campañas locales y amenazas a la participación ciudadana en municipios con riesgo. Esos factores elevan la incertidumbre sobre la participación electoral y el desarrollo normal de la jornada en algunas zonas.
Más allá del resultado inmediato, analistas señalan que el próximo presidente enfrentará retos significativos: deterioro de la seguridad, desequilibrios fiscales y la necesidad de construir consensos en un Congreso fragmentado. La elección marcará además la hoja de ruta política del país para los próximos años.
Se espera que los resultados definitivos y la posible configuración del balotaje del 21 de junio definan si continúa la agenda iniciada por el gobierno saliente o si habrá un giro hacia políticas de corte conservador. Las próximas semanas serán clave para medir alianzas, movilización de electores y la reacción de actores políticos ante los resultados.

