El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ha provocado disrupciones en la navegación del estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el comercio mundial, y ha elevado los costos energéticos, logísticos y financieros. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe advirtió que estos efectos continuarán durante 2026, incluso si se mantienen los avances diplomáticos recientes.
La relevancia económica del estrecho radica en su papel para el transporte de petróleo, gas, fertilizantes y otros productos. La reducción del tránsito marítimo y el incremento de las primas de seguro han afectado las cadenas de suministro, con consecuencias que alcanzan a distintas actividades productivas y regiones.
El impacto se extiende a América Latina
En un informe especial publicado en julio, la CEPAL identificó seis canales de transmisión hacia América Latina y el Caribe: comercio, finanzas públicas, precios, actividad económica mundial, condiciones financieras y política monetaria. El organismo señaló que el encarecimiento de los combustibles reduce el poder adquisitivo de los hogares y aumenta los costos de transporte y distribución.
La organización también alertó sobre el aumento de los precios de los fertilizantes, cuya oferta está concentrada en buena medida en el golfo Pérsico. Este efecto puede trasladarse con cierto rezago al costo de los alimentos y elevar los riesgos de inseguridad alimentaria en los países importadores netos de hidrocarburos.
De acuerdo con las estimaciones de la CEPAL, el precio promedio del petróleo en 2026 sería entre 20 y 25 por ciento superior al registrado en 2025, bajo un escenario de referencia de entre 75 y 80 dólares por barril para el resto del año. El impacto, sin embargo, no será uniforme: los países exportadores netos de energía podrían recibir algún beneficio comercial o fiscal, mientras que la mayoría de los importadores enfrentará mayores presiones.
El costo de la guerra aumenta en Estados Unidos
En una audiencia ante el Comité de Asignaciones del Senado estadounidense, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, estimó en 37 mil 500 millones de dólares el costo de la guerra con Irán. Durante la sesión, legisladores cuestionaron la estrategia del gobierno y la solicitud de recursos adicionales para sostener las operaciones militares.
La audiencia se realizó mientras persistían las tensiones en torno al estrecho de Ormuz y el impacto del conflicto sobre los precios del combustible. La situación también aumentó el debate interno sobre el alcance de la participación estadounidense y la necesidad de nuevas asignaciones presupuestarias.
Para la economía mundial, la combinación de energía más cara, mayores costos de transporte, incertidumbre financiera y menor demanda externa representa un riesgo de enfriamiento. En América Latina, la evolución del conflicto y la normalización del tránsito por Ormuz serán factores determinantes para conocer la magnitud de sus efectos durante los próximos meses.
