La camaronicultura en Nayarit enfrenta una profunda crisis: decenas de granjas han sido abandonadas, la superficie cultivada se ha reducido y productores reportan deudas y pérdida de patrimonio tras años de caída en la comercialización.
Productores consultados señalan que el ingreso masivo de camarón procedente de Ecuador —y en ocasiones reetiquetado mediante triangulación comercial— ha saturado el mercado y desplomado los precios por debajo de los costos de producción, lo que obligó a muchos a cerrar o reducir sus operaciones.
Los acuicultores también mencionan problemas sanitarios en algunos cultivos, altos costos de insumos como alimento balanceado y energía, así como falta de apoyos suficientes por parte de autoridades, lo que ha agravado la situación económica de las comunidades costeras vinculadas a la actividad.
Ante las denuncias del sector, la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca) informó que hay vigilancia y mesas de trabajo entre autoridades y representantes del sector para tratar la importación ilegal y el control en aduanas.
En los últimos meses hubo protestas y bloqueos de productores —incluyendo movilizaciones en Mazatlán— para exigir medidas que frenen el ingreso irregular de producto extranjero y programas de apoyo que permitan recuperar la rentabilidad de las granjas locales.
El colapso de la actividad tiene consecuencias sociales: pérdida de empleos directos en las granjas, reducción de oportunidades locales y riesgo de empobrecimiento de familias que dependían históricamente del cultivo de camarón.
El sector pide mayor coordinación interinstitucional y controles aduanales más estrictos para evitar triangulaciones y contrabando, así como esquemas de apoyo que mitiguen los costos de producción y fomenten la recuperación gradual de la actividad.

