La ciudad de Oaxaca y varios municipios conurbados enfrentan una crisis hídrica que obliga a miles de hogares a recibir agua por tandeo en plazos que, en zonas afectadas, promedian entre 30 y 45 días.
Comunidades como San Felipe del Agua reportan manantiales secos y reducción del servicio; muchas familias almacenan agua en tinacos y pagan pipas para completar el suministro doméstico.
El costo del abasto privado se ha encarecido: el llenado de un tinaco de 1,100 litros ronda los 500 pesos y el de una cisterna de 10,000 litros se cotiza entre 2,800 y 3,000 pesos, según testimonios recogidos en la zona.
Como medidas de corto plazo, el gobierno estatal ha impulsado la rehabilitación de pozos profundos y la distribución temporal de agua mediante dispensadores y pipas. La Comisión Estatal del Agua para el Bienestar (Ceabien) informó la apertura de nuevos pozos y la puesta en marcha de obras de rehabilitación para aumentar la entrega de agua.
A mediano y largo plazo, la administración estatal publicó la licitación para la construcción de la presa conocida como “Mujer Solteca” (anteriormente llamada Margarita Maza), proyecto que las autoridades describen como capaz de garantizar el abasto por las próximas décadas. Organizaciones y colectivos han advertido sobre la ausencia o deficiencias en la Manifestación de Impacto Ambiental y posibles impactos territoriales y agrarios en la zona de intervención.
Especialistas y comuneros señalan que la crisis tiene causas estructurales: deforestación, expansión urbana que impermeabiliza suelos y sobreexplotación de acuíferos, lo que ha reducido considerablemente los niveles freáticos y debilitado manantiales históricos.
Las autoridades estatales aseguran que las acciones en curso —rehabilitación de pozos, obras de distribución y la licitación de la presa— buscan revertir el déficit de abasto; mientras tanto, las familias continúan dependientes del abastecimiento por pipas y del almacenamiento doméstico.

