La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, ha promovido una identidad visual que algunos medios y usuarios han llamado “ajolotización”: murales, mobiliario y unidades de transporte pintadas de morado y decoradas con la figura del ajolote, además de la presentación de una mascota vinculada a la capital y al Mundial 2026.
La intervención urbana ha desatado críticas por parte de especialistas, organizaciones y usuarios en redes sociales que la consideran una medida estética y política que no aborda problemas mayores como el mantenimiento de infraestructura, la seguridad vial o la calidad del espacio público.
Preocupación por la conservación
Investigadores que estudian al ajolote de Xochimilco advierten que la especie (Ambystoma mexicanum) está en peligro crítico y que su supervivencia depende de la calidad del hábitat: tensiones en el pH, contaminación, introducción de especies exóticas y la expansión urbana han reducido su presencia en los canales.
En censos previos se registraron cifras que dan cuenta de una población reducida por kilómetro cuadrado en los humedales; especialistas sostienen que las soluciones reales pasan por rehabilitar chinampas, mejorar el tratamiento de aguas y trabajar con las comunidades locales, en lugar de solo aplicar intervenciones gráficas.
Qué piden los expertos
- Programas de restauración de chinampas y tratamiento eficiente de aguas residuales.
- Proyectos de conservación basados en la mejora del hábitat —no solo en santuarios o exhibiciones— y en la participación de chinamperos.
- Evaluaciones científicas antes de usar la imagen de una especie en contextos de promoción o mercadotecnia gubernamental.
El debate público se intensifica justo a un mes del arranque del Mundial 2026 en la Ciudad de México, cuando la imagen urbana se ha convertido en foco de discusión sobre prioridades de gasto y políticas públicas.

