El 5 de mayo de 2026, el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, condenó las declaraciones del presidente de Estados Unidos que sugirieron la posibilidad de una acción militar para “liberar” la isla, y las calificó de “cínicas e hipócritas”.
Rodríguez afirmó que, tras más de seis décadas de bloqueo económico y las recientes órdenes ejecutivas que restringen el suministro energético, las amenazas de intervención y las medidas coercitivas constituyen “crímenes internacionales”. Añadió que la política de presión de Washington ha intensificado la crisis energética que enfrenta la población.
El gobierno cubano también hizo un llamado a la comunidad internacional para rechazar cualquier amenaza que ponga en riesgo la soberanía y estabilidad del país. Además, China instó a que se ponga fin al bloqueo y otros actores regionales expresaron su rechazo a las advertencias contra la isla.
La escalada de tensiones coincide con restricciones en el suministro de combustible a Cuba, lo que ha provocado cortes de energía y preocupación por el abastecimiento en los próximos meses.
Las declaraciones del canciller se difundieron mediante sus canales oficiales y fueron recogidas por múltiples agencias internacionales en los días posteriores.

