Cuba enfrenta una crisis energética y sanitaria que, de acuerdo con el presidente Miguel Díaz-Canel, se ha agravado por las restricciones de combustible y el bloqueo impuesto por Estados Unidos. El mandatario señaló que la falta de suministros mantiene fuera de operación alrededor de mil 400 megavatios de capacidad de generación eléctrica y afecta servicios esenciales.
La situación también se refleja en el sistema de salud. Díaz-Canel reportó decenas de miles de pacientes en espera de intervenciones quirúrgicas, dificultades para realizar estudios prenatales y una disponibilidad limitada de medicamentos y tratamientos oncológicos.
Déficit de combustible y apagones
El gobierno cubano sostiene que la escasez de combustible ha reducido la capacidad de las plantas de generación distribuida y ha contribuido a los apagones que afectan a la población. En marzo de 2026, Díaz-Canel afirmó que Cuba tenía más de mil 400 megavatios instalados que no podían utilizarse por la falta de combustible.
La crisis energética se ha desarrollado en medio de una red eléctrica envejecida, dificultades económicas y una reducción de los suministros petroleros. Reportes publicados durante mayo documentaron apagones prolongados y un déficit superior a dos mil megavatios durante los horarios de mayor demanda.
Impacto en hospitales y medicamentos
Entre las cifras expuestas por el presidente cubano se encuentran 98 mil 500 pacientes en lista de espera quirúrgica, incluidos 12 mil niños; 34 mil embarazadas sin acceso suficiente a ecografías prenatales; y 67 mil menores de un año sin el esquema de inmunización actualizado.
También se informó que 117 mil adultos y mil 200 menores con cáncer enfrentan dificultades para recibir tratamiento adecuado. La disponibilidad del cuadro básico de medicamentos se ubicó, de acuerdo con esas cifras, en alrededor de 30 por ciento, mientras que la isla enfrenta problemas para adquirir fuentes de cobalto 60 utilizadas en tratamientos oncológicos.
El gobierno cubano rechaza abandonar su política
Díaz-Canel ha atribuido el agravamiento de la crisis a las medidas estadounidenses que dificultan el suministro de combustible y elevan los costos para los países que comercian con Cuba. Washington y diversos analistas, por su parte, también han señalado problemas estructurales de la economía cubana, el deterioro de la infraestructura eléctrica y decisiones internas de gestión.
Pese a la presión económica, el presidente cubano afirmó que su país mantendrá sus programas de producción de alimentos, energía limpia, vacunación y participación comunitaria. El gobierno sostiene que esas acciones buscan preservar la autonomía del país mientras intenta responder a la escasez de energía, medicamentos y bienes básicos.
La crisis mantiene a Cuba ante un doble desafío: recuperar el suministro de combustible necesario para estabilizar la red eléctrica y garantizar la atención de salud en medio de restricciones económicas prolongadas. La evolución de ambos factores determinará la capacidad de la isla para reducir los apagones y atender los rezagos acumulados en sus hospitales.
