Damián Alcázar, conocido por su trabajo en La ley de Herodes y El infierno, dice estar abriendo un nuevo capítulo en su carrera al acercarse por primera vez de forma más decidida a historias de terror y ciencia ficción.
En la charla relata una experiencia que marcó su infancia: “Yo tenía cinco años… vi a dos viejitos, a la señora sentada y al señor junto a él”, recuerdo que aún narra como si hubiera sido reciente. Aquella visión, cuenta, no le provocó miedo entonces, pero quedó en su memoria y ahora lo inspira para explorar relatos con elementos paranormales.
Según el actor, existen “pláticas” para su participación en Los huérfanos, un proyecto colombiano de terror que aborda temas de exorcismos; Alcázar admite que al principio tuvo reticencias por no ser su género habitual, pero se mostró dispuesto a intentarlo tras leer guiones que le resultaron bien escritos.
En lo profesional, Alcázar continúa activo en varios frentes: se encuentra en Panamá participando en el rodaje de Sonata para un hombre muerto, proyecto ganador del Fondo Cine de Panamá, y recientemente terminó en España el rodaje de Carcoma, una comedia negra dirigida por Ignacio Salazar‑Simpson en la que figura como protagonista.
El actor afirma que, aun siendo exigente con los papeles que elige, los géneros distintos le permiten “jugar” con nuevos recursos interpretativos y explorar historias que ofrecen reto artístico. Tras su paso por el rodaje panameño, anticipa regresar a México para preparar otros proyectos audiovisuales.
Por ahora, Alcázar combina la promoción y la reflexión sobre su carrera con la continuidad de grabaciones internacionales, consolidando una etapa en la que su trabajo se mueve entre el cine latinoamericano y el mercado español.

