Decenas de hondureños partieron el martes 3 de noviembre de 2026 desde San Pedro Sula, en el norte de Honduras, en una caravana con destino a Estados Unidos. La salida coincidió con las elecciones intermedias estadounidenses, y algunos viajeros expresaron su esperanza de que el resultado limitara las políticas migratorias del presidente Donald Trump.
La falta de oportunidades laborales, los bajos ingresos y la inseguridad en sus comunidades estuvieron entre los motivos mencionados por quienes iniciaron el recorrido. Los testimonios también reflejaron decisiones familiares: algunos viajaban con hijos y pareja, mientras otros partían para buscar mejores condiciones económicas.
La caravana se organizó en San Pedro Sula y se dirigió hacia el norte. El trayecto contempla atravesar México antes de llegar a la frontera estadounidense; algunos de los migrantes reconocieron que el recorrido será difícil.
El viaje se produjo en un contexto de advertencias del gobierno estadounidense sobre posibles restricciones de visas a personas señaladas como organizadoras de caravanas. La salida del grupo no determina cuál será el resultado de su recorrido ni su eventual ingreso a Estados Unidos.
