Explosiones realizadas durante trabajos para ampliar el muro fronterizo en la zona de Tecate Peak (conocida en México como el cerro Cuchumá) han provocado daños al paisaje, afectaciones a vestigios arqueológicos y un riesgo creciente para la avifauna local. Habitantes y ambientalistas reportaron las detonaciones desde marzo de 2026 y las labores continuaron durante abril.
En una jornada de conteo promovida por la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) se registró un total histórico de 69 especies asociadas al área; en la actividad del 18 de abril se contabilizaron 40 especies y se emplearon grabaciones de audio para cotejar las listas.
Miembros de la comunidad Kumiai y colectivos ambientalistas señalararon que las detonaciones han dañado petrograbados y al menos un monolito de gran tamaño, además de desplazar fauna como víboras y lagartijas hacia zonas más bajas. Aunque las labores se realizan del lado estadounidense (Tecate Peak/Tecatito), la montaña es un espacio binacional y sagrado para los pueblos originarios de la región.
Autoridades federales mexicanas, incluida la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, informaron que han intervenido y están en comunicación para dar seguimiento a las denuncias y evaluar los daños.
Especialistas y activistas advierten que las detonaciones —que implican el uso de explosivos en zonas rocosas y de chaparral— pueden causar pérdida de hábitat y afectar especies protegidas. El caso permanece en desarrollo y las organizaciones locales piden medidas para proteger tanto el patrimonio cultural como la biodiversidad del Cuchumá.

