Las cenas, posadas y reuniones de fin de año pueden cambiar los horarios y las porciones habituales. Para quienes viven con diabetes, planear las comidas y continuar el tratamiento indicado ayuda a disfrutar las celebraciones sin dejar de cuidar la glucosa.
La atención también importa porque la diabetes tipo 2 es frecuente en México. Un estudio publicado en noviembre de 2025, con datos de la Ensanut 2021-2024, estimó que 17% de los adultos vive con esta enfermedad: 11.6% ya tenía diagnóstico y 5.4% no lo tenía. Entre las personas diagnosticadas, 33% presentaba control glucémico.
Hábitos para las reuniones y cenas
No es necesario renunciar a los platillos favoritos. Conviene evitar saltarse comidas para “guardar espacio”, cuidar las porciones y pensar con anticipación cómo equilibrar los carbohidratos. Las necesidades varían de una persona a otra, por lo que un plan acordado con el equipo de salud es más adecuado que hacer cambios por cuenta propia.
Si se consume alcohol, es importante moderarlo y evitar mezcladores azucarados. Una caminata breve después de comer puede ser una opción para mantenerse en movimiento, siempre de acuerdo con las indicaciones médicas de cada persona.
Durante las fiestas, es importante mantener los medicamentos y el monitoreo de glucosa según lo indicado por el profesional de salud. No se deben modificar dosis ni suspender tratamientos sin consultarlo.
La importancia del seguimiento
La prueba de hemoglobina glucosilada, o HbA1c, ayuda a conocer el promedio de glucosa en la sangre de los últimos dos o tres meses. Puede utilizarse para el diagnóstico y para dar seguimiento, pero su interpretación y la frecuencia de las revisiones deben acordarse con personal médico.
Disfrutar las celebraciones y cuidar la salud pueden ir de la mano: planear, conservar el tratamiento y pedir orientación profesional permite tomar decisiones adecuadas para cada caso.
