El presidente Miguel Díaz‑Canel rechazó las nuevas sanciones impuestas por Estados Unidos, calificándolas de “castigo colectivo” y denunciando que buscan desestabilizar la economía y forzar un cambio de régimen.
La orden ejecutiva firmada por el gobierno de Estados Unidos el 1 de mayo de 2026 amplía el marco de sanciones para incluir a funcionarios y sectores como energía, minería, seguridad y servicios financieros, y autoriza penalizaciones contra empresas y bancos extranjeros que realicen transacciones con entidades vinculadas al gobierno cubano.
Díaz‑Canel pronunció un discurso el 2 de mayo de 2026 durante un encuentro con grupos de solidaridad, en el que pidió a la comunidad internacional no tolerar lo que definió como un abuso y advirtió sobre las consecuencias humanitarias y económicas de las medidas.
Las nuevas medidas incluyen la posibilidad de imponer sanciones secundarias a instituciones financieras y empresas extranjeras que mantengan relaciones significativas con entidades sancionadas en Cuba, lo que, según analistas citados por medios internacionales, podría dificultar el acceso de la isla al sistema bancario global y afectar la llegada de combustibles y otros insumos.
El anuncio provocó reacciones en La Habana y fuera de ella, y se enmarca en un contexto de creciente tensión entre Washington y La Habana durante las últimas semanas, con un incremento de sanciones y respuestas diplomáticas.
Qué sigue: las autoridades cubanas han llamado a movilizaciones de solidaridad y a la búsqueda de alternativas económicas, mientras que el gobierno estadounidense ha señalado que la orden busca responsabilizar a quienes perpetúan la represión y las amenazas a la seguridad nacional.

