El número de empleadores formales se redujo de forma sostenida en los últimos dos años, con una caída acumulada de 10.4% entre el cuarto trimestre de 2023 y el cierre de 2025, mientras que los empleadores informales crecieron 11.6% en el mismo periodo. En abril de 2026 los registros patronales ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) registraron una baja interanual.
La dinámica refleja un debilitamiento del tejido productivo formal, especialmente entre las unidades económicas de menor tamaño. Al mismo tiempo, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) registró 3,222,000 personas que se identifican como emprendedoras al cierre de marzo de 2026, lo que muestra un aumento en la actividad por cuenta propia.
El IMSS, por su parte, ha señalado que la caída en el número de registros patronales obedece en parte a ajustes administrativos y a medidas de control en la apertura de nuevos registros, y que una baja en registros no equivale automáticamente a cierre de empresas ni a pérdida directa de empleos. En abril de 2026 el instituto reportó, además, la creación neta de puestos de trabajo asegurados durante el mes.
Analistas económicos atribuyen la pérdida relativa de empleadores formales a la caída de la inversión, al deterioro de la confianza empresarial y a un entorno que dificulta la creación y permanencia de unidades productivas formales. Estos factores afectan de forma desproporcionada a micro y pequeñas empresas.
El cambio en la composición entre empleadores formales e informales tiene implicaciones para la cobertura de seguridad social, la recaudación y la protección laboral. Expertos y cámaras empresariales han planteado medidas para frenar la caída de registros formales y apoyar a los negocios familiares y a las microempresas.

