Un análisis publicado este julio señala que diversificar las fuentes de generación eléctrica podría aumentar de manera significativa el producto interno bruto de México, pero que el efecto varía según la tecnología empleada.
El documento cuantifica que, por cada punto porcentual de aumento en la generación termoeléctrica, el PIB crecería alrededor de 0.4 puntos porcentuales; el incremento asociado a la hidroeléctrica sería de 0.2 puntos, para la nuclear de 0.1 y para la carboeléctrica de 0.03 puntos. En contraste, varias tecnologías —incluidas algunas de ciclo combinado, la geotermia y la eólica— muestran un desempeño menos favorable en las cuentas analizadas.
El estudio también destaca el alto potencial de fuentes renovables como la solar, la eólica y la geotermia para impulsar encadenamientos productivos, aunque subraya que la capacidad instalada enfrenta obstáculos importantes: barreras institucionales, limitaciones tecnológicas y deficiencias de financiamiento.
Con datos oficiales revisados por el análisis, se advierte que buena parte de la matriz eléctrica nacional seguirá sustentada en combustibles fósiles si no se aceleran las transiciones y las inversiones necesarias.
Los autores plantean que políticas públicas orientadas a diversificar la generación eléctrica y a fortalecer los instrumentos de inversión podrían amplificar los efectos multiplicadores sobre la actividad productiva y contribuir a una transición energética que sea también un motor de desarrollo.

