El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó a Pekín el 13 de mayo de 2026 para una cumbre bilateral con el presidente chino Xi Jinping que se desarrollará durante dos días.
La visita tiene lugar en un momento de alta tensión internacional: la guerra en Irán figura como uno de los principales asuntos a discutir, junto con temas comerciales, tecnológicos y la postura de ambos países respecto a Taiwán.
Según el itinerario previsto, las conversaciones bilaterales formales y una visita al Templo del Cielo están programadas para el jueves, seguidas de una cena de Estado y otras actividades protocolares.
La llegada de Trump busca, entre otros objetivos, presionar por una mayor apertura de mercado para empresas estadounidenses y explorar acuerdos que reduzcan tensiones comerciales y tecnológicas. Al mismo tiempo, la delegación estadounidense intentará abordar el papel de China en la dinámica regional vinculada al conflicto en Medio Oriente.
Analistas coinciden en que el encuentro será clave para medir la disposición de Pekín a colaborar en asuntos multilaterales críticos y para evaluar el alcance de posibles concesiones comerciales o diplomáticas que ambas capitales estén dispuestas a aceptar.
Se espera que los resultados principales de la cumbre se den a conocer al término de la agenda oficial, cuando las delegaciones emitan comunicados conjuntos y se realicen conferencias de prensa con los líderes.

