Un dron alcanzó la azotea de un edificio de diez pisos en la ciudad de Galati, en el este de Rumanía, durante la madrugada del 29 de mayo de 2026. El impacto provocó una explosión y un incendio que obligó a evacuar parte del inmueble y dejó al menos dos personas con heridas leves.
La detonación se produjo en la planta superior y la carga explosiva del aparato se consumió en el choque, lo que generó daños en la cubierta y obligó a decenas de residentes a abandonar sus viviendas por precaución.
Autoridades de defensa y emergencias calificaron el suceso como una grave escalada en la zona fronteriza con Ucrania. La respuesta de seguridad incluyó el despliegue de aviones y helicópteros durante la noche, si bien no se efectuó una intervención directa para derribar el dron por el riesgo que ello implicaría para la población civil.
Organismos internacionales expresaron su condena ante el incidente y pidieron medidas para reforzar la defensa del flanco oriental de la alianza. El presidente de Rusia declaró no disponer de pruebas definitivas sobre el origen del aparato y pidió que se realice una investigación objetiva.
Las autoridades rumanas anunciaron que continúan las labores de investigación y peritaje para determinar las circunstancias precisas del impacto y confirmar la identidad del vehículo aéreo. Se espera que los resultados forenses y técnicos se anuncien en las próximas horas.

