Autoridades estatales del Estado de México informaron que en los últimos años se han perdido aproximadamente 15,000 hectáreas destinadas al cultivo de maíz, un retroceso provocado en gran parte por la expansión urbana y el cambio de uso de suelo.
La Secretaría del Campo local y representantes del sector agrícola apuntan que, pese a la reducción de superficie, la entidad mantiene una producción anual cercana a 1.7 millones de toneladas de maíz, según registros recientes del ciclo agrícola.
Productores y especialistas advierten que la pérdida de tierras agrícolas —junto con factores como la escasez de agua y la falta de apoyos— puede comprometer la capacidad de la entidad para sostener cultivos clave y afectar el abasto regional.
Funcionarios estatales han vinculado la disminución de superficies de cultivo al crecimiento poblacional y a proyectos de urbanización que transforman parcelas rurales en desarrollos habitacionales o infraestructura.
En el mediano plazo, autoridades y organizaciones del agro señalan la necesidad de políticas públicas que protejan suelos agrícolas, fomenten la inversión en riego y apoyos técnicos, y estabilicen la producción de maíz para mantener su papel en la seguridad alimentaria regional.

