La administración de Estados Unidos presentó como posición de apertura en la revisión del T-MEC la propuesta de que el 50% del valor de las piezas y materiales usados en vehículos que gocen de trato preferencial proceda de proveedores estadounidenses.
Además, las negociaciones incluyen la intención de elevar el requisito regional actual (75%) a un porcentaje superior y condicionar una parte importante de ese contenido a producción en Estados Unidos. La medida buscaría ampliar la producción nacional y cambiar la integración regional de la cadena de suministro automotriz.
Fuentes en Washington sostienen que esta propuesta es una postura inicial de negociación y que podría modificarse a medida que avancen los contactos entre México, Estados Unidos y Canadá. La revisión del tratado está programada para julio de 2026 y ya se han llevado a cabo contactos formales entre delegaciones.
De concretarse, el cambio tendría un impacto significativo en las cadenas productivas y comerciales de México y Canadá, donde existen numerosos proveedores y plantas de ensamblaje que actualmente satisfacen gran parte de la demanda de la región norteamericana.
Las partes negociadoras aún deben debatir los detalles técnicos y los plazos de implementación; por ahora la propuesta funciona como punto de partida en las rondas de revisión del acuerdo.

