El fenómeno de El Niño podría empujar a 49 millones de personas más a una situación de inseguridad alimentaria aguda para finales de 2027 y agravar la crisis en 45 países vulnerables, advirtieron especialistas durante un seminario sobre la preparación de México ante un posible regreso del fenómeno climático.
Los mayores impactos se esperan en Centroamérica, África meridional, Sudamérica y Asia, regiones donde las condiciones de pobreza, las sequías, la dependencia de la agricultura y otros eventos climáticos pueden aumentar la vulnerabilidad de las comunidades.
Un riesgo que va más allá del clima
Andreas Fischlin, ex copresidente del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de Naciones Unidas, explicó que los daños no dependen únicamente de la intensidad de El Niño. También influyen la situación económica y social de las personas, la pobreza, la disponibilidad de agua, las sequías previas y la capacidad de respuesta de cada país.
El fenómeno puede modificar los patrones de lluvia y temperatura, lo que eleva el riesgo de sequías, inundaciones y pérdidas agrícolas. Por ello, sus efectos pueden extenderse a la producción de alimentos, el suministro de agua, la energía, la salud y la economía.
Proyecciones para 2026 y 2027
Las proyecciones señalan que El Niño podría alcanzar su mayor intensidad entre septiembre y diciembre de 2026. Sin embargo, sus consecuencias podrían prolongarse durante 2027 debido al impacto que tendría sobre los ciclos de siembra, cosecha y producción ganadera.
En los 45 países analizados, la población en inseguridad alimentaria aguda podría aumentar de aproximadamente 225 millones a 274 millones de personas, un incremento cercano al 22 por ciento. El cálculo considera territorios que ya enfrentan dificultades alimentarias y donde el fenómeno puede alterar de manera significativa las condiciones meteorológicas.
Antecedentes de pérdidas económicas
Francisco Estrada, coordinador del Programa de Investigación en Cambio Climático de la Universidad Nacional Autónoma de México, recordó que los episodios de El Niño de 1997-1998 y 2015-2016 provocaron pérdidas económicas globales estimadas entre 2 y 4 billones de dólares.
El especialista advirtió que los daños podrían amplificarse en el próximo episodio debido a la presión que enfrentan actualmente los sistemas alimentarios, las comunidades vulnerables y las economías dependientes de actividades sensibles al clima.
La preparación anticipada será determinante para reducir el impacto. Las medidas preventivas incluyen fortalecer los sistemas de alerta, proteger los cultivos y el ganado, mejorar el almacenamiento de agua y apoyar a las comunidades antes de que las sequías o inundaciones afecten sus medios de subsistencia.
