Desde la madrugada del sábado 23 de mayo de 2026, fuerzas policiales y militares iniciaron un operativo para habilitar el denominado “Corredor Humanitario de Banderas Blancas” en la carretera La Paz–Oruro, con el objetivo de permitir el paso de alimentos, oxígeno medicinal y medicamentos hacia La Paz y El Alto.
El despliegue se encontró con una resistencia violenta en varios puntos de la ruta y en accesos a la ciudad: efectivos hicieron uso de gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes, mientras que los bloqueadores respondieron con piedras, petardos y detonaciones de dinamita en sectores clave.
Durante las operaciones se registraron incendios de infraestructura y vehículos, y en al menos un caso personal de seguridad fue retenido por agresores y posteriormente rescatado en estado de shock con lesiones, según reportes del operativo. Tras avances parciales, pobladores y comunarios reinstalaron bloqueos que impidieron la circulación sostenida de camiones de carga.
El gobierno había planteado el corredor humanitario como una medida para mitigar el desabasto provocado por los bloqueos que afectan a la ciudad, pero la continuidad de las protestas y las acciones de sabotaje impidieron normalizar el tránsito y la entrega estable de insumos esenciales.
La situación permanecía tensa en la mañana del 24 de mayo de 2026, con presencia continuada de fuerzas de seguridad en la zona y puntos de la vía que seguían cerrados o parcialmente habilitados.

