La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) emitió un llamado a no normalizar la muerte ni la violencia en el país y afirmó que permanecer en silencio frente a la inseguridad equivale a “traicionar al evangelio”.
El pronunciamiento, dado a conocer tras la celebración de su asamblea plenaria, expresa la preocupación de los obispos por el aumento de hechos de violencia, las desapariciones y la erosión de la confianza en instituciones encargadas de garantizar la seguridad y la justicia.
La CEM exhortó a la sociedad civil a organizarse y a trabajar por la paz y la reconciliación, e indicó que la esperanza y la capacidad de amar son fundamentales para sanar las heridas colectivas.
En su mensaje, los obispos retomaron también la invitación a convertir eventos de encuentro internacional en oportunidades para la fraternidad y el respeto, y pidieron que las autoridades actúen con transparencia y eficacia para atender las causas profundas de la violencia.
El comunicado llama además a no acostumbrarse al dolor ni a la indiferencia, y subraya la necesidad de acompañamiento a las víctimas y de medidas que garanticen la verdad, la justicia y la reparación.

