Varios países han anunciado que no participarán en el Festival de Eurovisión 2026 después de que la Unión Europea de Radiodifusión (UER) confirmara la elegibilidad de Israel para competir en la edición de 2026.
La decisión de la UER se dio en su Asamblea General del 4 de diciembre de 2025; inmediatamente después, las cadenas públicas de España (RTVE), Irlanda (RTÉ), Países Bajos (AVROTROS) y Eslovenia (RTVSLO) comunicaron que no participarían ni, en algunos casos, retransmitirían el concurso en protesta por la inclusión de Israel.
Posteriormente, Islandia (RÚV) confirmó también su retirada, alegando que la participación israelí había generado desunión entre las emisoras y el público. Los radiodifusores han señalado preocupaciones sobre la neutralidad del certamen y vincularon su decisión a la guerra en Gaza y a debates previos sobre la transparencia del voto.
La salida de España —miembro del llamado “Big Five” de emisoras financiadoras del concurso— representa un golpe simbólico y económico para el festival y marca una de las mayores protestas colectivas en la historia reciente del certamen.
La polémica obligó a la UER a revisar y reforzar normas sobre gobernanza y voto para “reforzar la confianza y proteger la neutralidad” del concurso, según comunicados publicados por la organización y reportes de prensa internacionales.
La decisión ha abierto un debate más amplio sobre la naturaleza del festival: si debe mantenerse estrictamente como un espacio cultural y musical o asumir responsabilidades políticas en contextos de conflicto internacional.

