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Especialistas llaman a atender las violencias cotidianas que persisten en Coahuila

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Coahuila ha logrado contener la violencia relacionada con el crimen organizado, pero especialistas advierten que persisten otras formas de violencia que afectan a las familias, las escuelas y las comunidades, como las riñas, la violencia familiar, el bullying, las agresiones digitales y los problemas de adicciones.

El llamado ocurre después del ataque registrado el 1 de octubre de 2026 en la Secundaria General 13 del ejido La Unión, en Torreón, donde dos hermanos de 18 años presuntamente agredieron a personal y estudiantes. La subdirectora del plantel murió y otras cuatro personas resultaron heridas.

Violencias que suelen pasar desapercibidas

Víctor Manuel Sánchez, investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila, explicó que la violencia tiene distintas dimensiones. Aunque la relacionada con el crimen organizado es la más letal por sus efectos en secuestros, desapariciones y homicidios, también existen agresiones cotidianas que requieren atención institucional.

Entre ellas se encuentran la violencia familiar, las agresiones contra mujeres y menores de edad, las pandillas, las riñas en colonias, bares y centros nocturnos, además del bullying y la violencia digital.

Marco Zamarripa, director del Consejo Cívico de las Instituciones Laguna, señaló que concentrarse únicamente en los delitos de alto impacto puede ocultar dinámicas sociales que, con el tiempo, se convierten en conductas antisociales o criminológicas.

“Se vuelven conductas muy sutiles y al final terminan poco a poco, así como la gota que perforó la roca, erosionando la cohesión social”, expresó Zamarripa.

Violencia familiar y agresiones en escuelas

Hasta agosto de 2026, Coahuila acumulaba 10 mil 331 carpetas de investigación por violencia familiar. La entidad ocupaba el sexto lugar nacional por número de casos y el segundo por tasa, con 300.29 investigaciones por cada 100 mil habitantes.

Durante 2025 se registraron 12 mil 634 denuncias por violencia familiar, un promedio de 34.6 casos diarios. Sin embargo, especialistas advierten que una parte de las agresiones no llega a las autoridades, por lo que las cifras podrían no reflejar toda la dimensión del problema.

Un modelo de prevención desarrollado por el Consejo Cívico de las Instituciones Laguna en polígonos del suroriente de Torreón encontró que tres de cada 10 personas encuestadas habían sufrido algún tipo de violencia en el hogar, como agresiones físicas o verbales, amenazas, humillaciones o violencia económica.

En el ciclo escolar 2025-2026 se reportaron 2 mil 855 actos de violencia en escuelas de Coahuila. De ese total, mil 452 correspondieron a agresiones entre alumnos hombres; además, se registraron 102 casos de alumnos contra maestros hombres y 58 contra maestras.

Riñas, adicciones y falta de información

Las riñas también representan un foco de preocupación. Hasta agosto de 2026 se habían registrado 3 mil 975 denuncias por lesiones dolosas en el estado, equivalentes a 16.5 casos diarios. La tendencia apuntaba a que se superarían las 4 mil 842 denuncias contabilizadas durante 2025.

Los especialistas señalaron que algunas agresiones graves y homicidios están relacionados con conflictos ocurridos en barrios, bares y centros nocturnos. También consideraron necesario identificar comunidades y escuelas donde exista riesgo de que los conflictos escalen.

El consumo de alcohol y drogas puede actuar como detonante de la violencia familiar y escolar. En lo que va de 2026 se habían abierto 2 mil 560 carpetas por narcomenudeo, más de la mitad por posesión simple.

Marco Zamarripa advirtió que no existe un registro exacto de todos los centros de rehabilitación que operan en Coahuila y que algunos funcionan de manera clandestina, sin infraestructura suficiente, personal especializado o condiciones adecuadas para ofrecer tratamiento.

La normalización como riesgo

La sicóloga Lucía Sánchez sostuvo que las intervenciones en escuelas, centros penitenciarios y anexos deben evaluarse para saber si producen resultados. Afirmó que no basta con impartir pláticas o dar consejos sin medir sus efectos y reforzar las estrategias cuando sea necesario.

La especialista también pidió prestar mayor atención a niñas, niños, adolescentes y jóvenes. Explicó que las expresiones violentas no pueden atribuirse únicamente al manejo de las emociones, pues pueden estar relacionadas con carencias, golpes, indiferencia, exclusión y otras experiencias acumuladas.

“El riesgo de normalizar es la indiferencia. Lo que le pase al otro mientras no me pase a mí”, advirtió Lucía Sánchez.

Zamarripa coincidió en que las llamadas microviolencias suelen aceptarse como parte de la costumbre. Por ello, planteó dejar de observar únicamente los delitos consumados y atender las circunstancias previas que pueden favorecer una escalada.

Los especialistas propusieron abordar la violencia familiar, escolar y comunitaria como un problema de salud pública y de la sociedad, no sólo como un asunto privado o como una serie de hechos aislados.