Especialistas señalaron que el programa de reforestación urbana anunciado por el Gobierno de la Ciudad de México debe priorizar especies nativas, una planeación adecuada y mantenimiento constante para garantizar la supervivencia de los ejemplares.
La elección de cada árbol debe responder a las condiciones específicas del sitio, como el tipo de suelo, la disponibilidad de agua, el espacio en banquetas, parques o camellones y la infraestructura urbana existente. Además, se requiere monitorear el desarrollo de las plantas, especialmente durante los meses de mayor calor.
Especies nativas y diversidad vegetal
Víctor Manuel Peña Ramírez, académico de la UAM Iztapalapa, destacó la importancia de utilizar especies originarias de México, debido a que durante años se han plantado ejemplares exóticos en zonas urbanas.
El especialista explicó que el país cuenta con aproximadamente 4 mil especies de árboles y arbustos con potencial para actividades de reforestación urbana. Para áreas con suelo seco mencionó a los encinos por su resistencia al estrés, así como especies con floración como Thevetia thevetioides y el cazahuate.
Por su parte, Ivonne Olalde, bióloga del Jardín Botánico del Instituto de Biología de la UNAM, consideró que el proyecto también debe incluir arbustos y hierbas nativas. Esta diversidad puede favorecer la presencia de insectos y contribuir a una mayor variedad biológica en la ciudad.
Planeación antes de plantar
Olalde subrayó que el proceso debe comenzar con la colecta responsable de semillas y tomar en cuenta el tiempo de crecimiento de cada especie. Mientras algunos ejemplares pueden estar listos en seis meses o un año, otros requieren hasta ocho años para alcanzar una forma y tamaño adecuados.
También indicó que los árboles no deben colocarse de manera uniforme en todos los puntos de la ciudad. Cada especie tiene dimensiones distintas de altura y diámetro, por lo que su ubicación debe definirse según el espacio y las necesidades del entorno.
Maribel Jaimes Torres, investigadora de la Universidad La Salle y especialista en Arquitectura y Urbanismo, señaló que es necesario estudiar el suelo, el crecimiento de las raíces y la amplitud de las copas. Ese análisis permite anticipar posibles afectaciones a banquetas, instalaciones y otras estructuras.
El mantenimiento será determinante
Las especialistas coincidieron en que la reforestación no termina con la colocación de las plantas. El riego, la supervisión y el mantenimiento posterior son indispensables para que los ejemplares sobrevivan y se desarrollen.
Peña Ramírez advirtió que el arbolado urbano enfrenta daños ocasionados por golpes de vehículos, falta de cuidado y acciones de la ciudadanía. Por ello, el éxito del programa dependerá tanto de la planeación institucional como de la protección y atención permanente de los árboles.
La estrategia de reforestación urbana de la Ciudad de México contempla utilizar especies adecuadas a las condiciones climáticas y de infraestructura de cada zona. En ese contexto, la selección correcta y el seguimiento a largo plazo serán tan importantes como la plantación inicial.
