La Organización Mundial de la Salud (OMS) determinó el 17 de mayo de 2026 que el brote de ébola causado por la cepa Bundibugyo en la República Democrática del Congo y Uganda constituye una emergencia de salud pública de importancia internacional.
Ante esa decisión, el 18 de mayo las autoridades sanitarias de Estados Unidos —incluidos los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) y el Departamento de Seguridad Nacional— activaron controles reforzados en los puntos de entrada, implementaron cribados de viajeros y ordenaron restricciones de ingreso a personas que en los 21 días previos hayan estado en Uganda, la RDC o Sudán del Sur, como parte de medidas temporales para evitar la introducción del virus en territorio estadounidense.
La OMS y agencias internacionales han reportado transmisión transfronteriza y un número creciente de casos sospechosos y confirmados en la región afectada; las autoridades insisten en la necesidad de vigilancia, rastreo de contactos y medidas de control de infecciones en zonas afectadas.
Las agencias públicas recomiendan a viajeros y a quienes tengan vínculos con las zonas afectadas seguir las alertas oficiales, someterse a los controles en puertos y aeropuertos cuando corresponda, y mantenerse informados a través de las páginas oficiales de salud pública.
Se espera que las medidas de entrada sean revisadas conforme evolucione la situación epidemiológica y a la luz de las recomendaciones de la OMS y las autoridades sanitarias internacionales.

