Alrededor de 40 países, entre ellos México, Canadá, India, Japón, Corea del Sur, Vietnam, Taiwán y los integrantes de la Unión Europea, fueron identificados como puntos de alto riesgo para el reenvío de productos principalmente chinos hacia Estados Unidos. La práctica busca aprovechar aranceles más bajos y evitar que las mercancías sean consideradas como hechas en China.
El mecanismo señalado consiste en trasladar productos chinos a un tercer país para realizar allí el montaje final o modificar parcialmente la mercancía antes de enviarla al mercado estadounidense. De esta manera, las empresas pueden intentar presentar otro país como lugar de origen del producto.
El documento describe una red que opera tanto en líneas de producción como en rutas logísticas. Para las autoridades estadounidenses, estas operaciones representan una forma de evadir aranceles y afectan la recaudación aduanera, además de generar presión sobre los fabricantes de Estados Unidos.
Peter Navarro, asesor comercial del presidente Donald Trump, acusó a China de ocultar el origen de sus productos durante el tránsito por aproximadamente 40 países. El funcionario afirmó que esa práctica habría costado a Estados Unidos decenas de miles de millones de dólares.
Navarro puso como ejemplo que un componente fabricado en China no cambia necesariamente de origen por ser instalado en un producto ensamblado en Vietnam. Bajo esa lógica, Washington busca reforzar los controles aduaneros y utilizar aranceles más altos para impedir el ingreso de mercancías que considere reenviadas de manera irregular.
La inclusión de México en la lista coloca bajo mayor atención las cadenas de suministro y las operaciones de manufactura destinadas al mercado estadounidense. Sin embargo, la identificación de un país como punto de alto riesgo no significa por sí misma que todas las empresas o productos de ese territorio incurran en prácticas ilegales.
