Varias plantas industriales de Europa están dejando atrás la producción de automóviles, trenes y autopartes para integrarse a la fabricación de sistemas de defensa, drones y componentes militares. Volkswagen, KNDS, VDL Nedcar y Renault participan en este proceso, impulsado por la necesidad de fortalecer la capacidad industrial europea y preservar empleos ante la presión de la competencia asiática.
El caso más reciente es la planta de Volkswagen en Osnabrück, Alemania, donde la automotriz acordó los términos principales para una posible venta a Aurelius Capital y al estado de Baja Sajonia. Las instalaciones, que dejarán gradualmente la producción de vehículos, podrían convertirse en un centro de soluciones de seguridad y defensa, con un primer proyecto vinculado a Rafael Advanced Defense Systems.
Volkswagen busca preservar la mayoría de los empleos
La planta de Osnabrück se especializa en proyectos y series especiales, como el T-Roc Cabrio. Volkswagen enfrenta una reestructuración que contempla la reducción de 50 mil puestos de trabajo y pone en riesgo la continuidad de varias fábricas alemanas.
El acuerdo para Osnabrück busca mantener la operación del complejo y rescatar alrededor de mil 400 de sus mil 800 empleos. Aurelius Capital y Baja Sajonia prevén desarrollar, junto con Rafael, sistemas y componentes de defensa aérea destinados a Alemania y otros países europeos.
La transformación aprovecharía la experiencia acumulada en la fabricación de modelos como el Golf Cabrio, Porsche Boxster, Cayman y Moia. De esta manera, las capacidades de producción automotriz se trasladarían a una industria que actualmente recibe mayores inversiones por el nuevo escenario de seguridad continental.
De trenes y autopartes a vehículos blindados y municiones
El cambio de actividad también ocurre en otras instalaciones industriales. En Berlín y Neuss, plantas de Rheinmetall que originalmente producían autopartes ahora fabrican carcasas para proyectiles de artillería de 155 milímetros.
En Görlitz, la empresa franco-alemana KNDS transformó una antigua planta ferroviaria de Alstom en un centro de producción de componentes para vehículos blindados. El complejo fabrica estructuras y módulos destinados, entre otros equipos, a los vehículos Leopard 2 y Boxer, mientras avanza la ampliación de su plantilla.
La reconversión de estas instalaciones refleja una estrategia para mantener activos industriales que enfrentaban el cierre o la reducción de operaciones. También permite que las empresas aprovechen maquinaria, infraestructura y personal especializado en nuevos contratos relacionados con la defensa europea.
Países Bajos y Francia amplían la producción militar
En Born, Países Bajos, la antigua fábrica automotriz de VDL Nedcar recibió un contrato del Ministerio de Defensa para fabricar drones, vehículos y baterías militares durante un periodo de 10 años. La planta llegó a emplear hasta 4 mil personas y produjo alrededor de 1.2 millones de automóviles desde 2014.
En Francia, el Grupo Renault prevé producir drones para el Ministerio de Defensa en sus instalaciones de Le Mans. El plan contempla una fabricación mensual de 600 unidades, entre ellas el dron Toutatis y el vehículo de mando móvil 4 TROOP.
El rearme europeo impulsa la reconversión industrial
La invasión rusa de Ucrania evidenció las limitaciones de la industria militar europea y la dependencia de suministros estadounidenses. Desde entonces, los países miembros de la OTAN han incrementado sus presupuestos de defensa y buscan recuperar capacidades de producción propias.
El regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos también aumentó la presión sobre los gobiernos europeos para elevar su gasto militar y reducir su dependencia externa. En este contexto, la reconversión de fábricas automotrices y ferroviarias ofrece una alternativa para ampliar la producción de equipos de defensa sin construir desde cero toda la infraestructura industrial.
El proceso, sin embargo, implica desafíos laborales, financieros y de seguridad. Las plantas deberán adaptar sus líneas de producción a estándares militares, obtener nuevos contratos y enfrentar mayores riesgos operativos conforme Europa amplía su industria estratégica.
