En la explanada de la catedral de Notre‑Dame, en París, se desarrolla una excavación preventiva que ha permitido descubrir estratos arqueológicos que retroceden hasta el París romano, con hallazgos a unos cuatro metros de profundidad.
Los equipos han recuperado objetos como monedas antiguas, fragmentos de cerámica y restos de silos y estructuras que apuntan a ocupaciones medievales y romanas bajo la plaza. Los materiales extraídos se trasladan a los centros arqueológicos de la ciudad para su análisis.
La intervención responde a los trabajos de remodelación previstos para la explanada, que incluyen la plantación de árboles y la creación de nuevas áreas peatonales; las obras requieren una excavación preventiva para no dañar los vestigios que puedan existir bajo la superficie.
Autoridades y arqueólogos locales han calificado la excavación como una oportunidad para documentar la larga historia de la Île de la Cité, donde se fundó París, y han señalado que los hallazgos ofrecerán nuevos elementos para entender la evolución urbana de la ciudad.
Los trabajos continúan y las investigaciones posteriores, incluyendo dataciones y estudios materiales, definirán con mayor precisión la antigüedad y el contexto de los objetos encontrados.

