La creciente incorporación de tecnologías digitales y herramientas de inteligencia artificial generativa en la educación obliga a revisar su origen, propósito y efectos, afirmó Mauro Jarquín Ramírez, profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
El especialista sostuvo que la soberanía educativa no debe quedar subordinada a los intereses de las grandes empresas tecnológicas, debido a que sus objetivos comerciales pueden alejarse de las necesidades del bien común y de una educación crítica.
Jarquín Ramírez aborda este debate en su libro Pedagogía ludita. Contra la megamáquina educativa del capitalismo digital, publicado por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso). La obra analiza la expansión del capitalismo digital en el sector educativo y cuestiona la dependencia de plataformas, servicios e infraestructura tecnológica privados.
La tecnología también transmite ideas
De acuerdo con el académico, las tecnologías digitales no son únicamente herramientas neutrales, sino articulaciones sociotécnicas que combinan elementos técnicos con determinadas concepciones del mundo. Por ello, tanto su diseño como las formas en que se promueve su uso pueden influir en la vida cotidiana y en las instituciones educativas.
El especialista también señaló que estas tecnologías tienen una dimensión política, pues pueden incidir en procesos sociales y electorales. En el ámbito educativo, esa influencia se refleja en la adopción de modelos y plataformas que condicionan las prácticas docentes, el acceso al conocimiento y la toma de decisiones.
Entre las empresas que han impulsado la expansión mundial de la tecnología educativa se encuentran Google, Apple, Meta, Amazon y Microsoft. La dependencia de sus servicios e infraestructura, indicó, también está presente en México.
Debate sobre inteligencia artificial y educación
La discusión ocurre mientras las instituciones educativas incorporan herramientas de inteligencia artificial para tareas de enseñanza, gestión y generación de contenidos. El debate plantea preguntas sobre la autonomía docente, el control de los datos, la privacidad y el papel de las corporaciones en la definición de las políticas educativas.
Jarquín Ramírez llamó a fortalecer proyectos educativos alternativos y democráticos que permitan utilizar la tecnología de acuerdo con objetivos sociales definidos por las comunidades educativas. El reto, planteó, consiste en evitar que la digitalización sustituya la reflexión pedagógica y el interés público.
