Durante las obras de ampliación del muro fronterizo en la zona de Tecate, Baja California, se han registrado detonaciones con explosivos en las laderas del cerro Cuchumá desde inicios de abril de 2026. Residentes, ambientalistas y miembros de la comunidad kumiai reportan daños al paisaje, riesgo para especies locales y afectaciones al valor cultural del sitio.
Una iniciativa impulsada por la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) organizó una jornada de conteo y registro acústico de aves en la falda del Cuchumá; en la actividad, realizada el 18 de abril, se documentaron 40 especies, y existen registros de hasta 69 especies en el área, según los organizadores.
Integrantes del Programa de Aves Urbanas y colectivos locales señalaron que las detonaciones alteran los comportamientos de animales como reptiles, aves y otros vertebrados, y que maquinaria y explosivos han dañado formaciones y vestigios considerados sagrados por la nación kumiai.
Autoridades estatales de Baja California emitieron llamados para detener el uso de explosivos y exigir a las agencias estadounidenses el respeto de protocolos de consulta con pueblos originarios. Investigadores y organizaciones civiles han advertido además sobre posibles impactos en la recarga de manantiales y en el equilibrio del ecosistema de matorral y chaparral característico de la región.
La preocupación ha sido recogida por medios nacionales e internacionales y por instituciones académicas que califican las detonaciones como un atentado al patrimonio cultural y ambiental de la zona, que se extiende a ambos lados de la frontera.
En ausencia de una respuesta pública clara de las autoridades estadounidenses sobre el alcance de las obras en el lado norte de la frontera, colectivos y especialistas exigen medidas de protección y una evaluación ambiental y cultural que considere a las comunidades kumiai como parte esencial del proceso.

