Decenas de vuelos en Europa fueron blanco de amenazas de bomba durante la semana que terminó el sábado 7 de noviembre de 2026. Las alertas, que las autoridades trataron como falsas, obligaron a revisar aeronaves y provocaron desvíos, aterrizajes de emergencia y, en algunos casos, escoltas militares; no se reportaron explosivos ni personas heridas.
La sucesión de avisos afectó a aeropuertos y rutas de distintos países y generó interrupciones puntuales en las operaciones. El viernes 6 se reportaron nuevas amenazas en lugares como Copenhague, Madrid, Lisboa, Venecia, París y Praga, después de que el día anterior se registrara otra oleada de alertas.
Inspecciones y desvíos sin hallazgos de explosivos
Entre las medidas adoptadas hubo inspecciones de aviones y cambios de ruta. Un vuelo de Wizz Air entre Praga y Roma aterrizó de emergencia en Venecia; además, las autoridades checas revisaron nueve aeronaves con origen o destino en Praga tras recibir nuevas amenazas.
En Hungría, tres aviones comerciales fueron escoltados por cazas tras recibir alertas mientras cruzaban el espacio aéreo del país. En otros casos, los vuelos continuaron después de que las autoridades evaluaran los avisos. La Agencia Europea de Seguridad Aérea señaló que las autoridades nacionales, en coordinación con aeropuertos, aerolíneas y fuerzas del orden, son responsables de valorar cada amenaza y decidir la respuesta.
El origen sigue sin esclarecerse
Hasta el 7 de noviembre no se había atribuido la serie a un grupo o a un gobierno, ni estaba confirmado que todos los avisos estuvieran relacionados. Aunque algunos mensajes aludían a un supuesto grupo antifeminista, esa afirmación no permite establecer quién los envió ni si tiene conexión con otras alertas.
También se reportó la detención de un hombre en el aeropuerto Schiphol de Ámsterdam en relación con una amenaza contra un vuelo a Praga. El avión salió más tarde esa noche y el hombre fue liberado al día siguiente; no estaba claro si el caso tenía relación con las demás falsas alarmas.
Las amenazas se producen en un contexto de preocupación en Europa por otros incidentes de seguridad, pero no hay evidencia pública que vincule esos hechos con la oleada contra vuelos. Mientras se investigan los avisos, las autoridades mantienen los protocolos de revisión y respuesta ante amenazas.
