Florentina Holzinger inauguró en el Pabellón de Austria de la 61ª Bienal de Venecia el proyecto SEAWORLD VENICE, una instalación que combina performance, escenografía y video para abordar la relación entre cuerpos, agua y desechos.
La propuesta incluye una performance en la que una mujer aparece colgada boca abajo dentro de una gran campana y se balancea para hacerla sonar con su propio cuerpo; además, la instalación incorpora un tanque con orina reciclada y otras piezas que aluden a la gestión del agua y al impacto del turismo y la contaminación en la ciudad lagunar.
La obra, curada por Nora‑Swantje Almes, se presenta como un ensayo sobre la vulnerabilidad del cuerpo y del entorno frente a la crisis climática, y amplía el pabellón hacia la laguna como parte de una reflexión crítica sobre los desechos, el poder y las normas sociales.
La Bienal de Venecia abre al público en mayo de 2026 y la intervención de Holzinger ha sido una de las más comentadas en la cobertura de prensa y redes sociales desde su presentación a la prensa.
La pieza forma parte de la programación oficial del pabellón y estará disponible para visitas durante el periodo de la exposición; la presentación ha generado reacciones y debate por su dimensión performativa y su imaginería intencionalmente provocadora.

