La Asamblea Nacional de Francia aprobó de forma definitiva el proyecto de ley que legaliza la eutanasia y el suicidio asistido para personas con enfermedades graves e incurables, en una votación celebrada el 15 de julio de 2026.
El texto obtuvo 291 votos a favor y 241 en contra, y establece que podrán solicitar la ayuda a morir las personas mayores de edad que sean nacionales o residentes y sufran un proceso irreversible de deterioro de la salud con sufrimientos que no puedan aliviarse o que el propio paciente considere insoportables.
La norma detalla además el procedimiento: la solicitud debe formalizarse por escrito, pasar por una evaluación colegiada y el médico debe emitir una respuesta motivada en un plazo de 15 días; si procede, el paciente deberá confirmar su decisión tras un periodo mínimo de reflexión de dos días.
Tras la aprobación, el primer ministro anunció que presentará recursos ante el Consejo Constitucional para que revise partes del texto, entre ellas el plazo de reflexión, por lo que su aplicación definitiva dependerá del pronunciamiento de ese órgano.
La iniciativa, impulsada por el diputado Olivier Falorni y promovida por el presidente Emmanuel Macron como uno de los cambios sociales de su mandato, abrió un debate intenso en Francia sobre cuestiones éticas, médicas y de derechos individuales.
La aprobación definitiva en la Asamblea llega después de varias lecturas y del rechazo del Senado en ocasiones anteriores; el debate continuará ahora en las instancias constitucionales y en la implementación reglamentaria que definirá los detalles prácticos de la medida.

