Elementos del Ejército Mexicano, la Guardia Nacional y la Policía Estatal de Durango llegaron a la comunidad de El Durazno, en el municipio de Tamazula, para dialogar con maestros y familias que, ante episodios recientes de violencia, se preparaban para abandonar la zona.
La presencia de las fuerzas federales y estatales se registró el 13 y 14 de mayo de 2026; tras reuniones con pobladores las autoridades prometieron garantizar la seguridad y reactivar un destacamento militar que había quedado abandonado, con el fin de establecer vigilancia permanente.
En los días previos decenas de habitantes, personal médico y docentes habían salido o se habían alistado para salir de la comunidad ante el temor por enfrentamientos y cortes de suministro. Algunas fuentes reportaron ataques aconvoyes de desplazados en la región serrana.
La Secretaría de Seguridad Pública de Durango y la Fiscalía estatal informaron que el operativo está integrado por elementos de los tres órdenes de gobierno, incluida la Policía Investigadora del Delito, y que permitirá la reanudación paulatina de actividades cotidianas.
En materia educativa, las autoridades anunciaron la previsión de retomar clases a partir del lunes 18 de mayo de 2026, una vez concluido el puente por el Día del Maestro.
Medios locales y nacionales que cubrieron los hechos describen la medida como un despliegue para contener un éxodo inducido por la violencia y garantizar el paso seguro por caminos rurales que conectan El Durazno con otras comunidades.

