Los ministros de Finanzas del Grupo de los Siete (G7) se reunieron en París el 18 de mayo de 2026 y acordaron preparar mecanismos de ayuda para atenuar las consecuencias económicas derivadas de la guerra en Medio Oriente.
El encuentro, encabezado por el ministro francés Roland Lescure en la presidencia rotatoria de Francia, se centró en la seguridad de las cadenas de suministro energéticas y de fertilizantes, la volatilidad de los precios del petróleo y el impacto inflacionario que amenaza a economías vulnerables.
Los líderes acordaron coordinar respuestas, incluidas herramientas financieras multilaterales y, si fuera necesario, el uso de reservas estratégicas energéticas, para proteger a los países que resulten más dañados por la interrupción del comercio y la energía.
Organismos internacionales han advertido sobre riesgos humanitarios vinculados al conflicto: estimaciones recientes señalan que, de prolongarse la guerra, decenas de millones de personas podrían verse empujadas a la inseguridad alimentaria aguda y a una mayor pobreza.
El G7 dijo además que vigilará de cerca la evolución del conflicto y mantendrá la cooperación con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para diseñar esquemas de apoyo financiero a los Estados más afectados.
Las decisiones tomadas buscan enviar una señal de unidad a los mercados y a los países en desarrollo, y subrayan la disposición del grupo a utilizar “todas las herramientas necesarias” para estabilizar el suministro energético y mitigar efectos macroeconómicos.
Información adicional y seguimiento de las medidas se prevé en próximas reuniones entre los ministros de Finanzas y energía del G7 y con organismos multilaterales.

